El rincón de Begoña del Teso

Son varios los productos que puedes encontrar en la tienda Kitzin de CARITAS GIPUZKOA. Todos a tu entera disposición. Por ello, no son pocas las personas que acuden a comprarlos. También vía web.

Además de información sobre los productos, a partir de hoy, tendrás noticias también por escrito de Kitzin. Nuestra amiga Begoña del Teso, se ha unido al proyecto y a partir de ahora, de la mano de este blog, nos va a dar a conocer diferentes temas relacionados con la tienda Kitzin de CARITAS GIPUZKOA.

¡Begoña, bienvenida y disfruta de los productos de Kitzin!

Algo más (tanto más) que una taza de café 

Para los amantes de la bebida obtenida a partir de los granos tostados y molidos de los frutos de la planta del cafeto un sorbo de ese líquido caliente estimulante, fuerte y amargo (en su punto justo de acidez, sin azúcar) siempre  ha sido, es y será algo más que eso, un sorbo. Significa un compendio de aromas, de fragancias, de orígenes, de maneras de ser cultivado, fermentado, tostado, filtrado, preparado. A la turca, a la italiana, a lo vaquero… 

El café cotiza en Bolsa. El café es industria, comercio, placer. El café es solo, cortado, con leche. El café es arábica pura. Puede ser robusta porque el de Vietnam proporciona más cuerpo a los más refinados, pero ya jamás torrefacto. El café es africano, colombiano, indonesio. El café es vida. El café es reunión. El café, para muchos de nosotros, lo es todo. Y si comprado en Kitzin, mucho más. 

Porque es un  café con nombre, con rostro, con historia, con historias. Se podrían contar miles, contaremos dos. Para empezar. Mientras nos preparamos una buena taza. 

Hablemos del proyecto (ya una realidad disponible para su cata, degustación y disfrute en esa esquina entre las calles Narrika y Juan de Bilbao /Ikatza de Donostia) de la asociación Aldea Global, que como bien indica en su web nació el siglo pasado con el objetivo de  promover una producción orgánica, amigable con el medioambiente, cambiar la cultura del uso de agroquímicos, mejorar la salud en las familias y promover su desarrollo. 

¿Dónde? En América Central. Primero fue en Honduras. Hoy  es la  primera exportadora nacional de café más grande de Nicaragua y trabaja con  más de 13.000 cultivadores y productores de Jinotega, Pantasma, La Dalia, El Cuá, Yalí, Wiwilí y San Juan del Río Coco. Con ellos busca mercados, comercializa cafés de espléndidos orígenes, les ayuda en la innovación tecnológica y les acompaña en la búsqueda de microcréditos.

Pero esperad, estamos  escribiendo en masculino. Y en los paquetes que hay en Kitzin vemos escrito Tierra Madre Café. Mujer.¿Por qué? Precisamente porque el penúltimo desafío de Aldea Global es lograr algo que como reivindicación, es casi tan vieja como la primera revolución: la tierra para quien la trabaja. Y resulta que en medio mundo  y en todas las Américas las tierras las trabajan las mujeres. 

Pero pocas veces son suyas. Pertenecen a los hombres. Hombres que, lo siento, en demasiadas ocasiones las pierden en lances de juego, las malvenden o las dejan agostar.

Aldea Gobal lucha y ha conseguido mediante  formas nuevas de legalizar esas tierras o a través de los títulos mancomunados donde el nombre de  productora asociada aparece junto al de su cónyuge,  que las damas cafeteras sean dueñas de las plantaciones de café. Por eso, en los paquetes de Tierra Madre,  aparte de todos los certificados de Comercio Justo, trazabilidad y sostenibilidad, vemos  el nombre y el rostro de la cultivadora-propietaria. Ahí tenéis, orgullosa, curtida por los vientos y el sol, a Luz Evelia Godinez, de Chiripa, Monterrey. Ahí está Juana Lourdes Pineda. Ahí Victoria García Aldilla, mujeres dueñas de su tierra, su vida, su destino y su café. Café de Especialidad, café del bueno. Café café.

Pero os prometimos más de una historia cremosa, aromatizada, cafeinómana.  Así que vamos a contaros otra;  hablemos de la cosmovisión de Yomola´tel,  grupo de empresas de economía solidaria. 

Actualmente la tendencia en  este nuestro Primer Mundo es que cientos de pequeños tostadores  enraizados en Berlín, Nueva York, Balmaseada, Donostia, República Checa, Suecia o Polonia reciban los preciados sacos de café  en grano, en  fruto verde y ellos (ellas también) decidan la temperatura, el tiempo, el momento de su tueste y, si caso,  de su molido, buscando siempre la excelencia sostenible.  Pues bien, Yomola´tel  avanza un paso más allá hacia el empoderamiento de sus productores.  Su marca de café Capeltic es  el feliz y aromático resultado de una micro-industria  llamada Batsíl Maya constituida en 1993 en Chilón, Chiapas, México. Allí, los productores indígenas tseltales no solo lo cultivan y aman sino que  los estudian en su Escuela del Café y se empoderan de todo el proceso de secado, fermentación, tueste, molienda (repetimos: si se tercia, según demanda), empaquetado y  comercialización y distribución internacionales. Más aún, tienen sus propias cafeterías en Ciudad de México, Puebla, el propio Chilón y Guadalajara. Lugares donde se mima ese café  cultivado en tierras de altura que presenta un delicado y fino sabor, un cuerpo abundante y cremoso y deliciosa acidez cítrica. Café con notas florales, acarameladas y achocolatadas. Café para el buen bebedor, para el o la  barista capaz de hacer ‘arte del latte’ con su crema. En Chiapas alguien, ‘alguienes’, muchos, muchas, son dueños y dueñas no solo de las bayas del café sino hasta de la etiqueta que lucen los paquetes que veréis en unas cestas  sobre una mesa a la entrada de Kitzin

Ay ese café que da vida, libertad  y futuro. El café como fuente de empoderamiento. No, en esa taza, en esos posos, hay más que líquido. Se lee una forma distinta de entender el mundo.

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