Mascando chicle de película "El rincón de Begoña del Teso"

Uno de los momentos mágicos de la pasada edición del Zinemaldia, el San Sebastian International Film Festival, el Festival Internacional de Cine de Donostia, sucedió aquí mismo, en nuestra/vuestra tienda Kitzin, Narrika esquina con Juan de Bilbao /Ikatza.

Fue cuando se nos hizo entrega del cartel autografiado  de la película Selva trágica, obra de  Yulene Olaizola. Esta directora mexicana con raíces en Azkoitia y Astigarraga, había trabajado el guión y la producción con su marido, Rubén Imaz, descendiente del filósofo easonense Eugenio Imaz quien, como los padres de Yulene, encontró tras la Guerra Civil,  generoso refugio en el país del cacao, el café, el mole, los corridos, las adelitas, Pancho Villa, Zapata, Sor Juana Inés de la Cruz, Elena Poniatowska, Alfonso Cuarón o Guilermo del Toro. 

Selva trágica llegó a la sección Horizontes Latinos tras haber sido doblemente premiada en Venecia y antes de ser aclamada en Biarritz. La película rodada en la espesura del estado de Quintana Roo, a unos pasos de la desconocida frontera entre México y Belice, solo separados por el Río Hondo, juega magistralmente con leyendas que atraviesan Las Américas todas. Juega con ellas en un estilo mestizo de cine de fantasía, terror, western y reivindicación. Reivindicación de la mujer libre y poderosa. Reivindicación, también, de lo indígena. De los viejos oficios. De la selva como  ser vivo. Habitado por presencias solo referenciadas en las leyendas. 

En Selva trágica hay un grupo de trabajadores, trabajadores de machete y caldero,  haciendo algo que nosotros desconocíamos: sangraban árboles, los árboles llamados chicozapotes (manikara zapota) en el  antiquísimo pero aún muy vivo idioma  náhuatl. Los sangraban con sus machetes, haciendo hendiduras  de dos centímetros de ancho y uno de profundidad.  Los sangraban porque el chicozapote, extendido también por Filipinas e Indonesia, rezuma no resina sino goma. Chicle (que  también es palabra antigua que nos llegó del náhuatl). Goma de mascar. Látex masticable. El origen de aquel chewing gum que los soldados estadounidenses trajeron a Europa en la II Guerra Mundial pero que ya mascaban los ante ante antepasados de los aztecas y los mayas de este III Milenio. 

Conversamos vía Skype en la sede de Cáritas Gipuzkoa con Yulene y Rubén. Ella estaba embarazadísima de Ander y tenía en su regazo a ‘Chucho’, un perro de pelo prieto y 15 años de edad.  Habla que te hablarás, descubrimos el  Consorcio Cooperativo de Productores y Exportadores en Forestería, agrupación de más de 46 colectivos que siguen haciendo  chicle a la manera de sus antepasados. Y de la de los antepasados de sus antepasados. Se consideran auténticos guardianes de esa selva  en la que trabajan de forma tradicional, sostenible, amorosa.  

Mientras que el 98% del chicle que masticamos en el planeta  es sintético, ellos y ellas elaboran el Chicza, la única goma de mascar natural, orgánica, bio del planeta. La elaboran y la venden  en Rusia y en Kuwait, en Estados Unidos y en Ucrania. En Israel y en  Emiratos Árabes. En Europa y en Japón. Goma de mascar auténtica, sangrada y cocinada en la hondura misma de la selva de Quintana Roo. Chicle de 46 cooperativas embarcadas en el aprovechamiento, acopio, transformación y  comercialización de la sangre blanca del árbol zapote. Como materia primera exportan un 60% pero para resistir las fluctuaciones del mercado, comerxializan entre un 30 y un 40% como ‘gourmandise’, ‘delicatessen’  y sanísimo capricho de  consumidores que, concienciados y responsables de la fragilidad de nuestro planeta, siguen dándose el homenaje de mascar goma. De la buena. Enriquecida con canela, menta, hierbabuena o frutos rojos.  

Chicza tuvo un lanzamiento internacional en Londres 2014. Chicza, un nombre. Un puñado de videos maravillosos en YouTube.  Hace tres años, el Consorcio había recuperado 4.000 hectáreas de selva, plantado más árboles, enrolado en esta actividad más que centenaria a 16 nuevas comunidades...  Chicza, cosas de las que te enteras viendo películas. Películas buenas. Chicza tiene distribuidora allá por el sur, por Cádiz. Algún día, ¿quién sabe?  compraremos chicle zapote, único en el mundo, en la encrucijada de Narrika con Juan de Bilbao/Ikatza. 

Tal vez muy pronto en KITZIN lo tendremos ¿os gustaría?

Hacérnoslo saber llamándonos o en las redes sociales. 

Instagram KITZIN /Facebook KITZIN

https://www.chicza.com

Domingo Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Enero Febrero Marzo Abril Mayo Junio Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre Diciembre